Ningún equipo suena mejor que la habitación donde toca: cada sala refuerza unos graves y se come otros. Agora integra la medición en la propia app — un barrido por tus altavoces, un micrófono en tu sitio de escucha, y una corrección propuesta que tú apruebas. Sin software externo, sin hojas de cálculo.
01Medir desde el sofáEl asistente detecta por qué canal entra el micrófono, comprueba que la casa está en silencio y califica cada toma —limpia, con ruido, saturada— porque una curva sale siempre, aunque no valga. Hay 23 mediciones guardadas; medir nunca borra las anteriores.
02El bucle cerradoMides, la app propone filtros, los retocas oyendo el cambio al instante — y vuelves a medir con la corrección puesta, para ver la respuesta real resultante, no la prometida. Cada vuelta son minutos, no una tarde de domingo con tres programas abiertos.
03Corrección dentro del motorLa corrección se fabrica como filtro FIR de fase mínima, en seis juegos —de 44,1 a 192 kHz— y se aplica por convolución dentro del motor, a la tasa nativa de cada pista, sin remuestrear nada para conseguirlo.
04Cada sala, la suyaLa corrección es por zona, no global: un filtro corrige los modos de una habitación, y los del despacho no viajan al salón. Los presets de carácter, en cambio, sí viajan — el gusto es tuyo, no de la sala.
05Solo se corrige lo corregiblePor defecto se corrige el grave, hasta unos 250 Hz: por encima, una medición en un punto no representa lo que se oye. Esa contención también es una decisión de sonido.
06Presets con oficioSobre la misma corrección, variantes por estilo —clásica, jazz, rock, electrónica, noche a bajo volumen— niveladas en sonoridad para que cambiar sea cambiar de timbre, nunca un salto de volumen. Y pueden elegirse solas según lo que suena, en caliente.